¿Ethereum o Ether (ETH)?

Un acercamiento a los smart contracts y a la criptomoneda de la red de Ethereum

¿Qué es Ethereum?

Ethereum es una plataforma que permite ejecutar contratos inteligentes sobre una blockchain pública. Utiliza entonces la misma tecnología que Bitcoin, aunque con un propósito distinto: mientras que Bitcoin sirve para contabilizar y transferir valor, Ethereum busca facilitar la ejecución de contratos inteligentes, o smart contracts.

¿Qué son los smart contracts?

Los contratos inteligentes son una innovación que promete revolucionar distintos ámbitos de la vida en sociedad. Se trata de contratos entre partes que se establecen en código computacional y se ejecutan de forma confiable, sin terceros intermediarios, tras cumplirse condiciones establecidas de antemano.

Las potencialidades de los smart contracts son cada vez mayores. Plataformas como Ethereum brindan un entorno donde los desarrolladores pueden aprovechar estas herramientas y crear aplicaciones descentralizadas (DApps). A diferencia de las aplicaciones más populares en la actualidad, una DApp no se aloja en un servidor único, sino que funciona en un sistema de computación distribuido.

Ether (ETH)

El uso de la blockchain de Ethereum, similar a un arcade, requiere que usemos un token para el pago de las comisiones de la red (también llamado fee o gas), que se denomina Ether (ETH).

El poder de procesamiento que una operación requiere en la red se calcula en una unidad de cuenta llamada “gas”, cuyo precio es variable de acuerdo a la congestión de la red y la capacidad de los mineros de procesar transacciones. El nivel de gas necesario para una operación, multiplicado por el precio fijado para ese gas determinará el monto a pagar en ETH por ella.

Orígenes

Ethereum fue creada en el año 2014, seis años después de la aparición de Bitcoin, y tiene como una de sus caras más visibles a su cofundador, el programador ruso Vitalik Buterin.

Desde esa fecha, el precio de su token, Ether (ETH), ha captado la atención de usuarios, inversores y empresas, por el potencial que tiene la red para alojar a múltiples aplicaciones que hoy se desarrollan en la web centralizada, así como muchos otros procesos que hoy se realizan en el mundo físico y requieren de confianza o intermediarios para su concreción.